El trauma como fuego de transformación
Glenda Z. Villamarín, Psic. Cl.
Mayo 2016

El mono de fuego se dice que es “caprichoso, muy a la suya y poco predecible”. En la Medicina China, esta relacionado con la energía del fuego-corazón es decir con estados de animo cambiantes por su relación con el mundo interno y externo, en términos occidentales haría referencia a la mente y las emociones.

Para hablar sobre el año del mono de fuego y su relación simbólica con la psicología me gustaría contarles sobre la frase “tener un mono en la espalda”. El uso que se la da a esta frase en EEUU y en la india esta relacionado con tener que soportar una molestia grabe o con algo que constantemente molesta y no se puede olvidar o con la compulsión (adicción, obsesión). Mientras que pare los antiguos egipcios, se dice que, el tener un mono en la espalda hacia referencia a el estar conectado con la habilidad de contar historias y comprender conocimiento sublime que solo es accesible para poco; y que de hecho es lo que permitió que aparecieran curas innovadoras, el diseño, la filosofía y el significado.

Ahora revisemos algo sobre el trauma, este es por lo general el resultado de haber vivido un evento critico en el que probablemente la persona sintió que podía perder la vida y sobre paso su capacidad de afrontamiento. En estos eventos como desastres naturales (terremotos, deslaves, etc.) o causados por el hombre (asaltos, guerras, abuso, etc.) las personas entran en estados de alerta que les permite salvar la vida. Dando como resultado una alteración en el sistema nervioso que produce estados de alerta que en su mayoría no son consientes. En una etapa inicial esta reacción es normal y esperada y podría tener una duración de hasta un mes, en el que la persona vivirá afectación al sueño (pesadillas, insomnio, entre otros), sus estados de animo (irritabilidad, desgano…), podría revivir el evento (a manera de sonidos, sensaciones, pensamientos…). Si estos síntomas duran mas de un mes dejamos de hablar de estrés agudo y podemos hablar de trauma. Es decir, la capacidad de la persona para que estas energías (conexiones neuronales en forma de electricidad o químicas) fluyan, se conecten y sean finalmente integradas psíquicamente se ha visto sobre llevada. Dando como resultado estancamiento o desconexión de estas memorias y una sensación constante de empacho, pero psíquico. En tomografías podremos observar que hay mucha actividad en el cerebro de una persona traumatizada, estos espacios de activación se ven como encendidos.

Pero cómo se relaciona esto con el con el año del mono de fuego? Los eventos traumáticos se parecen mucho a las características de este año: impredecible, nos quita la sensación de control y esta relacionado con la energía del fuego como lo habíamos visto anteriormente. Además, el fuego al igual que el trauma tienen la capacidad de transformar. Podríamos decir que de alguna manera que el trauma es como el “mono de fuego en la espalda” de todos y cada uno de nosotros, puesto que los eventos potencialmente traumáticos son parte de la vida misma.

Entonces, dependiendo de nuestro estado de salud física, del sostén social que tengamos, de la manera en la que percibimos al mundo (un lugar amable o hostil) y a nosotros mismos (confiables o no) el mono que carguemos en nuestras espaldas será el de la historia egipcia, una oportunidad de crecimiento; o el del dicho anglosajón un estancamiento y constante repetición. Los eventos críticos son así vistos oportunidades de crecimiento y transformación, en el sentido que en inicio pueden ser agobiantes, sin sentido y dolorosos, algo parecido al lado negativo de la descripción que se hace del mono de fuego. Sin embargo también es la oportunidad de contactar con el lado positivo del mono de fuego que a mi parecer es mas como el mono de la historia egipcia: creativo, innovador, integrador.

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